Pequeño tesoro
Te amo y te lloro, te pierdo y te gozo. ¿Quién le avisa a una madre que tendrá que vaciarse en un caudal de amor? ¿Cómo le dices que ese pequeño tesoro es el martillo que esculpe lo más humano de su corazón? ¿Cómo le explicas a ese pequeño, que sin brújula, guía o manual, te tocó enseñarle a caminar? ¿Cómo borras de su cerebro tus errores? ¿Cómo sanas a esa criatura que te tocó cuidar y que, humana fallida, dañaste sin pensar? Solo viendo a tu tesoro llorar fluyó tu caudal: desde roca seca, ahora es entendible por qué el agua a una roca es capaz de quebrar. Tesoro, quisiera entregarte riquezas, belleza y eternidad. Pobre de mí, que no tengo más que deseos y fallida humanidad para dar. Ojalá sea suficiente el humo de mi orar y el incienso de mis anhelos, para hacer que tu vida encuentre un lugar en el universo de la bondad, de la salud y la paz. Te amo. Liana, 27 de febrero del 2025