Vida

¿Me fue entregada una vida, o fue que yo la tomé, o la encontré? ¿Es de ahora, o de tiempo atrás? ¿Es casualidad o causalidad, sentencia o imprudencia? Quizás no pueda encontrar la respuesta, quizás no en esta vida, que a veces me abraza y otras me atropella. Desde que estoy en ella, me he visto en diferentes escenas: a veces doblegada, a veces guerrera. ¿Cómo explicar esta experiencia? Si mido mis más de cincuenta años en horas, entonces podría comparar mi vida con la de un majestuoso caballo. Recién nacida y caminando, con la más bella de las mujeres como madre, abrazándome y cantándome… Aún siento su calor. Pero luego, el trabajo la robó, y quedé en manos de quienes, sin tanto amor, solo me querían domar… Y en medio de ellos, una mano abusiva encontró en lo privado un lugar. Pequeña potra, tuviste que aprender a olvidar, hasta que por milagro, esa mano se fue hacia otro lugar. Joven potra, nada en ti es igual, pero tu fuerza y tus ganas de libertad te sostienen y ayudan a luchar. Entre años de compañía en soledad, tus patadas por libertad, pequeña potra salvaje, se fueron calmando. Así, las órdenes, humillaciones y oraciones domaron tu identidad y construyeron otra verdad. Joven potra, ahora vivirás junto a otros que al igual que tú estudiaron para olvidar y suavizar su realidad. Entre libros y cuadernos, órdenes, reglas y gritos, solo Dios sabe quién serían, si libres del encierro del establo siempre amados hubieran podido trotar. Aun así, es en medio de caballos y humanos sin identidad, doblegados en la eterna competencia de la modernidad, que tocó vivir por años, buscando un lugar donde pastar. Y ahora, en los años dorados de la adulta, la potra mira hacia atrás sin sed, sin hambre, ni deseos de más, solo esperando el momento de al fin descansar. Se muestra al fin dócil, para cargar a quien ocupe apoyo para ir de aquí a allá, o quien simplemente le quiera acicalar. Sabe que, pronto o tiempo después, inevitablemente su tiempo llegará para dormir por la eternidad. Entre tanto, la vida se pasa trotando y sintiendo el aire que sabe cada vez más a libertad y verdad. Liana, febrero 2025

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