Marinero

Marinero que navegas entre dos mares, detente un momento y comprende: por muy distantes que parezcan sus aguas, algún día sus caudales se encontrarán. Más te vale anclar en un solo puerto, y allí gozar del verdadero placer que te ofrecen las montañas que aún no has sabido mirar, los ríos de emociones que no te has permitido despertar, y los lagos largos y serenos de paz que solo brinda quien te ama de verdad. Recuerda: es mejor poseer por completo un pequeño rincón, y, sin más discusión, disfrutar por siempre de lo que construyas con ilusión, que tener mares enteros colmados de decepción. – Liana, 1999

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