Aprendiendo a ser mientras eres madre
Ser madre es ser y sentir por dos a la vez;
es aprender a amar sin tregua,
en una secuencia de eventos,
donde Dios es el sostén
y el amor el motor
para seguir intentando hacerlo mejor.
No ves el camino, ni sabes cuándo termina,
pero pides con fuerza llegar al soñado destino.
En ese camino, la fe es el alimento
para paliar la incertidumbre
en un mundo que te quiere robar los anhelos.
Sabes que la utopía de lo eterno, en lo terreno,
solo existe en tus sueños,
y que lo verdadero es el día que Dios te dio
para seguir amando a tus pequeños.
Así... andando y andando a ciegas,
te conviertes en villana y heroína,
por tu efímera pobreza
y tu vasta riqueza en la entrega.
Confía, Dios verá tu odisea
y te regalará la gracia de ver
a tus hijos
crecer con salud, fe y plenitud.
Este es mi deseo para ti en este día:
solo por hoy de nuevo, ora y confía.
Liana 2026
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