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Lo mismo y también tan nuevo

Leo las letras hechas palabras, que de mis dedos se deslizaron, y cuando se reúnen en ideas, en mi boca se queda una queja: lo mismo y también tan nuevo... Esas emociones que en las líneas cantan, las dichas y desdichas que el corazón palpó, ¡qué lindas se miran en formas escritas, y qué complejas e incomprensibles se sienten! Ayer, hoy, mañana... se van y luego vienen, parece que no terminaran de llegar, o de irse. Se quedan, desaparecen, vuelven... emociones. ¿Quién no las gritó, escribió o vivió? ¿Alguien que me diga si las entendió o siquiera las domó? En mí, el único cauce que las contiene es el río del amor infinito, esa idea en la que siempre me deleito: Ser Eterno, origen y fin. ¿Es hacia ti que van? Liana — 13 de octubre de 2022

Agua que da vida

Viendo el vacío que me rodea, vuelo en recuerdos y anhelos, en suspiros por un tiempo ido, o que no llegó... Y en el grito del alma, llega el agua que da vida. Lluvia o brisa que se desliza en las mejillas, y fertiliza el perdón, la fe, el amor, el adiós. ¡Tanto atrás! ¿Cuánto por delante? No se ve, solo sé que el camino aún sigue. Agua que da vida, sigue regando el alma, hasta que el profundo pozo se llene de vida. ¡Que no se seque, que no muera mi humanidad! ¡Que viva en la esperanza de un mañana sin fin! Ese en el que me sumergiré en el inmenso pozo de bondad. Qué misterio es este, que si se vacía el alma en ese manantial, en lugar de secarse, revive, descansa y renueva. Agua que da vida, te miro en la fe, te siento en la nada que soy, te espero, aunque ya estás en mí. Liana — 13 de octubre de 2022
Me pregunto: ¿dónde está la bondad? Entre tanta guerra, hambre y enfermedad, ahora se me hace difícil poderla encontrar. A veces la vislumbro entre unos y otros, como queriendo brillar, pero al final la oculta de nuevo el ego, la avaricia y el protagonismo. En eso recuerdo lo que el maestro quiso resaltar: en su último segundo no pudo más que brillar, entregando el alma a la verdadera bondad. Allí, solo, sin poder respirar, oprimido en la injusticia, el temor, la deslealtad, en total oscuridad de la nada, sacó fuerzas para gritar: "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu." Así, en la ciega confianza, sin verte, sin oírte, sin palparte, te pudo en el último minuto encontrar. Bondad, te pierdes en mí y en los demás, ayúdame en cada segundo de oscuridad a poder, como el Maestro, gritar que en ti me quiero abandonar. Nunca dejes de brillar más allá de esta humana oscuridad. Liana — 27 de septiembre de 2022

Mi alma a tu alma

Mi alma se siente fría, abstracta y desnuda. Tu alma en la mía, brilla, quema y perdura. ¡Qué locura! Derrochar querer, encerrarse en poseer, amarrarse a un ser... Vuela al rato mi alma, culta, sabia y madura. Sale de tu alma, sana, feliz y libre. Por un rato deja su cárcel, olvida el dolor y la amarga sazón. Mi alma entonces a tu alma al fin oye, mira y habla. Vuela mi alma y limpia la tuya. Liana — Mayo 2014

Ese adiós que no daré

En la orilla del mar, con el viejo arrullo del oleaje, mi alma se va de viaje, hacia tu paisaje. Sumergido en ese adiós que no daré, en las olas que regresan se alimenta mi querer. Aunque ancle a la distancia, no puedo más que dejarme ir, sembrando huellas en la arena, con la esperanza como vela. Por toda compañía: el aire, el viento, el sol y ese oleaje que no cesa. Camino la ruta que ya conocí, esa misma que tú transitaste, esa que me quita el aire... Y así avanzo, contigo o sin ti. Las olas que me cantan le quitan peso a ese adiós: ese que no te quiero dar, ese que tuve que escuchar, que aunque pesado ahora esté, inevitable, el tiempo aliviará. Mientras, en la ruta busco la respuesta oculta, que, profunda y misteriosa, solo entiende el palpitar. Esa búsqueda me da paz, porque si algo tengo por cierto, si algo ilumina este viaje, es saber que esa respuesta llegará. Liana — Mayo 2014

Zombis de lo irreal

Camino entre cuerpos etéreos que se olvidaron de buscar. Zombis de un mundo astral, perdido en su caminar. No está en luchar la libertad, sino en dejarse guiar, vacío del mundo, vacío de lo material. Solo así, la esencia eterna —lo real— fluirá. ¿Dónde están los que aún lo creen de verdad? ¿Dónde quedaron los buscadores de lo trascendental? ¿Es espíritu en carne, o carne con espíritu? ¿O es algo más? ¿Acaso químicos, hierbas o el líquido de fuego ayudarán? Unas dan placer fugaz, otras te elevan en vuelo alto, o te sumergen en lo profundo, en un encuentro desnudo con tu propio centro. Y aun así… siempre hay que buscar, hay que caminar, hay que vivir amando, y abrazando ese único tesoro: el origen y el final. Lo que se viste de nada y lo tiene todo: la verdad. Se esconde adentro, donde da miedo entrar. En el silencio del palpitar. En cada respirar. Se esconde en lo secreto, en el adiós, en el “hola” que no dijiste, en el instante que acaba de pasar. ¿Eres tú mismo la divinidad? ...

Mi escultor

No es fortaleza ni delicadeza, es una sutil belleza la que el cincel del escultor le dio a mi alma, llenándola de fulgor. La pulió, la limpió, la delineó; poco a poco la liberó de suciedad y migajas que oscurecían el brillo de su diamante… ¿Cuánto te falta, escultor? ¿Cuándo tu obra estará? ¿Podrá pronto brillar sin volver a ensuciarse, o, según tu ojo experto, ¿falta mucho más? Liana