¿Me fue entregada una vida, o fue que yo la tomé, o la encontré? ¿Es de ahora, o de tiempo atrás? ¿Es casualidad o causalidad, sentencia o imprudencia? Quizás no pueda encontrar la respuesta, quizás no en esta vida, que a veces me abraza y otras me atropella. Desde que estoy en ella, me he visto en diferentes escenas: a veces doblegada, a veces guerrera. ¿Cómo explicar esta experiencia? Si mido mis más de cincuenta años en horas, entonces podría comparar mi vida con la de un majestuoso caballo. Recién nacida y caminando, con la más bella de las mujeres como madre, abrazándome y cantándome… Aún siento su calor. Pero luego, el trabajo la robó, y quedé en manos de quienes, sin tanto amor, solo me querían domar… Y en medio de ellos, una mano abusiva encontró en lo privado un lugar. Pequeña potra, tuviste que aprender a olvidar, hasta que por milagro, esa mano se fue hacia otro lugar. Joven potra, nada en ti es igual, pero tu fuerza y tus ganas de libertad te sostienen y ayudan a luc...