Entradas

Ese tejido perfecto que no entiendo

Como si la vida fuera ese tejido que se desliza en tus manos, Señor, yo a veces veo un listón suelto, nudos… y espacios rotos. Mira que a veces no entiendo por qué los colores no coinciden, y las líneas de cadenas no dan forma al pilar. Más bien, parecen caer sin sentido, abrirse, para luego volver a intentar formar un pilar. Y así, el tejido perfecto e incomprensible de la vida va avanzando entre tus manos. Yo… ¿un hilo? ¿una cadena? ¿un pilar? ¿un nudo? ¿un vacío? ¿Dónde quedo en este extenso tejido? ¿Cómo me entiendo? ¿Y cómo mi tejido se entreteje con el de otros? Miro las estrellas, que dibujan senderos eternos, sin linderos, sin límites, desconocidos… incontenibles. Pero para ti, tan cercanos, tan amigos… Y me asombro de nuevo con todo lo que no entiendo, con aquello que no logro asimilar: la impermanencia, la interdependencia, tu omnipotencia, tu omnisapiencia... Y mejor, solo miro ese entretejido que no comprendo, pero que tú sabrás hacer perfecto. Liana, 23 de diciem...

Pulga

Querida Pulga, solo tú entenderás los significados ocultos del baile de mis letras. Solo tú podrás ver la noche cual día, y navegar conmigo las mareas del alma, sus idas y vueltas. En la playa, mirando conmigo el horizonte, el azul del cielo haciéndose agua en el océano. Siempre estaremos allí, siempre viviremos juntos la puesta del sol: cuando se apaga el sol… y brilla tu luz. Esa luz de tu amor, de tu elección. Porque antes, mucho antes, cuando estabas con Dios, me elegiste a mí para viajar a esta tierra. Aunque me vaya, siempre seremos cielo y tierra, horizonte y encuentro: tú por elección, yo por bendición. No hay palabras para agradecer tu presencia en mi cielo, tu aura bella que me deja recuerdos, que me llena de sueños. Pulga, brinca alto, muy alto, para que un día volemos juntos en el cielo. Liana, 2023

En sueños

Estas lejos, creyendo que las obsesiones gobiernan mi cerebro. Yo, para ti y los tuyos... soy Atenea. Lo que no sabes ni entiendes son mis luchas internas. Persona Altamente Sensible (PAS), dice la ciencia. Creo que así se entienden un poco las olímpicas surfeadas que vivo, día a día, en las olas de mis emociones. De día, físicamente lejos de ti. De noche, en el mundo de Morfeo, unida a ti, perdida en tus brazos. No te enteras, pero en sueños te abrazo, tan cierto como te siento, hablo y veo. Y no lo niego: de día, a veces te pienso y también te olvido, pero la mayor parte del tiempo me peleo en silencio con tu recuerdo. Despierta, ya no te busco. Se acabó ese impulso. Pero en silencio me enojo, convenciéndome de que te odio y desprecio, porque no respondiste a mis deseos, y eres el Apolión de mis anhelos. No entiendo por qué intento engañar a mi cerebro, diciéndole que te odio y rechazo, cuando en realidad… te quiero. Así de confundida me dejó tu desprecio. A ver cómo te lo dele...

Traición, desencanto y amor

Pequeña, se enamoró de ese hombre. ¡Cómo le gustaba jugar con él! Reía, y reía… no podía parar de sentirse completa, amada, feliz… perfecta. Todo bien, podrías decir… Solo que había otro con él: uno enfermo, herido, perdido, agotado, obsesionado… quizás quebrado. Y ese otro perdía el control, se ofuscaba, no sabía qué eran los límites. Él creía que podía tocar, sentir y amar a una pequeña como lo hacía con una mujer. Probablemente, ni siquiera se daba cuenta en qué momento lo hacía. Probablemente, él muy chico fue utilizado, maltratado y quebrado por alguien más. Muy seguramente no conoció ternura ni protección; en su cuerpo había confusión entre traición, desencanto y amor. Se decía que su madre fue violenta: le gritó, lo humilló… Cuentan que su hogar se destruyó quizás antes de construirse. Padre y madre no se quisieron más, y él vio su mundo partirse... Adolescencia, quizás igual que la de cualquier latino: desvirgado por una prostituta. Total, como en muchos casos, el sexo es...

Lo mismo y también tan nuevo

Leo las letras hechas palabras, que de mis dedos se deslizaron, y cuando se reúnen en ideas, en mi boca se queda una queja: lo mismo y también tan nuevo... Esas emociones que en las líneas cantan, las dichas y desdichas que el corazón palpó, ¡qué lindas se miran en formas escritas, y qué complejas e incomprensibles se sienten! Ayer, hoy, mañana... se van y luego vienen, parece que no terminaran de llegar, o de irse. Se quedan, desaparecen, vuelven... emociones. ¿Quién no las gritó, escribió o vivió? ¿Alguien que me diga si las entendió o siquiera las domó? En mí, el único cauce que las contiene es el río del amor infinito, esa idea en la que siempre me deleito: Ser Eterno, origen y fin. ¿Es hacia ti que van? Liana — 13 de octubre de 2022

Agua que da vida

Viendo el vacío que me rodea, vuelo en recuerdos y anhelos, en suspiros por un tiempo ido, o que no llegó... Y en el grito del alma, llega el agua que da vida. Lluvia o brisa que se desliza en las mejillas, y fertiliza el perdón, la fe, el amor, el adiós. ¡Tanto atrás! ¿Cuánto por delante? No se ve, solo sé que el camino aún sigue. Agua que da vida, sigue regando el alma, hasta que el profundo pozo se llene de vida. ¡Que no se seque, que no muera mi humanidad! ¡Que viva en la esperanza de un mañana sin fin! Ese en el que me sumergiré en el inmenso pozo de bondad. Qué misterio es este, que si se vacía el alma en ese manantial, en lugar de secarse, revive, descansa y renueva. Agua que da vida, te miro en la fe, te siento en la nada que soy, te espero, aunque ya estás en mí. Liana — 13 de octubre de 2022
Me pregunto: ¿dónde está la bondad? Entre tanta guerra, hambre y enfermedad, ahora se me hace difícil poderla encontrar. A veces la vislumbro entre unos y otros, como queriendo brillar, pero al final la oculta de nuevo el ego, la avaricia y el protagonismo. En eso recuerdo lo que el maestro quiso resaltar: en su último segundo no pudo más que brillar, entregando el alma a la verdadera bondad. Allí, solo, sin poder respirar, oprimido en la injusticia, el temor, la deslealtad, en total oscuridad de la nada, sacó fuerzas para gritar: "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu." Así, en la ciega confianza, sin verte, sin oírte, sin palparte, te pudo en el último minuto encontrar. Bondad, te pierdes en mí y en los demás, ayúdame en cada segundo de oscuridad a poder, como el Maestro, gritar que en ti me quiero abandonar. Nunca dejes de brillar más allá de esta humana oscuridad. Liana — 27 de septiembre de 2022