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Aprendiendo a ser mientras eres madre

Ser madre es ser y sentir por dos a la vez; es aprender a amar sin tregua, en una secuencia de eventos, donde Dios es el sostén y el amor el motor para seguir intentando hacerlo mejor. No ves el camino, ni sabes cuándo termina, pero pides con fuerza llegar al soñado destino. En ese camino, la fe es el alimento para paliar la incertidumbre en un mundo que te quiere robar los anhelos. Sabes que la utopía de lo eterno, en lo terreno, solo existe en tus sueños, y que lo verdadero es el día que Dios te dio para seguir amando a tus pequeños. Así... andando y andando a ciegas, te conviertes en villana y heroína, por tu efímera pobreza y tu vasta riqueza en la entrega. Confía, Dios verá tu odisea y te regalará la gracia de ver a tus hijos crecer con salud, fe y plenitud. Este es mi deseo para ti en este día: solo por hoy de nuevo, ora y confía. Liana 2026

Margarita

Tal vez suene tonto, y quizás redundante, pero para mí, siempre, Margarita, tú has sido la flor más bonita. Blanca, con colochos dorados rodeando tu sonrisa de medio sol. Incluso en la luna más oscura, tu visión me dio protección, y en las mañanas me ayudó a ver el cielo. Cuando caí en el desierto, sin agua, quemándome entre recuerdos dolorosos, mientras una parte de mi aún estaba encerrada en cuevas profundas de mi propio océano, tú alimentaste con paciencia mi impulso de ser. Cada salida a comer, cada mirada con la pregunta abierta: “¿Cómo te puedo ayudar a ser?”, sostuvo mi alma, mientras vivía la cárcel de un pasado incomprensible que por momentos me quitó la libertad. Tú no lo sabes, pero sentí tu protección y tu amor, aun cuando estaba congelada de miedo, sin poder avanzar. Vi tu mano extenderse para entregarme mi primera carta de libertad: ese primer trabajo que me recordó que yo tenía las llaves de la celda donde había elegido estar. Recuerdo, con pena y tristeza, el día en...

Bigamia

Hoy me río de tu hazaña, ayer lloraba tu bigamia, sin saber que quien lloraba era, al final, quien más ganaba. ¿Qué ganaba?, me dices, confundido y sin palabras. ¡La dicha de saber que a ella tampoco la amabas! Y he perdido, no lo niego, pero algo que no espero es tener que amar a quien no me ama, y llorar de nuevo tu bigamia. Liana, 1999

Hay Alguien

Hay alguien que dice que un día yo fui su amor, que en su vida yo era la ilusión. Aunque déjenme decirles que ese día, para mí, nunca existió, porque ese alguien a quien una vez yo quise... ya me dejó. Me dice que fue el tiempo, los problemas… pero para mí eso nunca fue una aflicción, mi única preocupación era no perder su amor. Entonces, me dice sin temor que me dejó de amar, y que a mi lado ya no quiere estar. Díganme ustedes, ¿no es verdad que ese alguien que un día yo amé, que hablaba de mí con tanta emoción, no es más que un niño que no ha crecido aún y no sabe lo que es el verdadero amor? Liana, marzo 1999

Pequeño tesoro

Te amo y te lloro, te pierdo y te gozo. ¿Quién le avisa a una madre que tendrá que vaciarse en un caudal de amor? ¿Cómo le dices que ese pequeño tesoro es el martillo que esculpe lo más humano de su corazón? ¿Cómo le explicas a ese pequeño, que sin brújula, guía o manual, te tocó enseñarle a caminar? ¿Cómo borras de su cerebro tus errores? ¿Cómo sanas a esa criatura que te tocó cuidar y que, humana fallida, dañaste sin pensar? Solo viendo a tu tesoro llorar fluyó tu caudal: desde roca seca, ahora es entendible por qué el agua a una roca es capaz de quebrar. Tesoro, quisiera entregarte riquezas, belleza y eternidad. Pobre de mí, que no tengo más que deseos y fallida humanidad para dar. Ojalá sea suficiente el humo de mi orar y el incienso de mis anhelos, para hacer que tu vida encuentre un lugar en el universo de la bondad, de la salud y la paz. Te amo. Liana, 27 de febrero del 2025

Vida

¿Me fue entregada una vida, o fue que yo la tomé, o la encontré? ¿Es de ahora, o de tiempo atrás? ¿Es casualidad o causalidad, sentencia o imprudencia? Quizás no pueda encontrar la respuesta, quizás no en esta vida, que a veces me abraza y otras me atropella. Desde que estoy en ella, me he visto en diferentes escenas: a veces doblegada, a veces guerrera. ¿Cómo explicar esta experiencia? Si mido mis más de cincuenta años en horas, entonces podría comparar mi vida con la de un majestuoso caballo. Recién nacida y caminando, con la más bella de las mujeres como madre, abrazándome y cantándome… Aún siento su calor. Pero luego, el trabajo la robó, y quedé en manos de quienes, sin tanto amor, solo me querían domar… Y en medio de ellos, una mano abusiva encontró en lo privado un lugar. Pequeña potra, tuviste que aprender a olvidar, hasta que por milagro, esa mano se fue hacia otro lugar. Joven potra, nada en ti es igual, pero tu fuerza y tus ganas de libertad te sostienen y ayudan a luc...

Ese tejido perfecto que no entiendo

Como si la vida fuera ese tejido que se desliza en tus manos, Señor, yo a veces veo un listón suelto, nudos… y espacios rotos. Mira que a veces no entiendo por qué los colores no coinciden, y las líneas de cadenas no dan forma al pilar. Más bien, parecen caer sin sentido, abrirse, para luego volver a intentar formar un pilar. Y así, el tejido perfecto e incomprensible de la vida va avanzando entre tus manos. Yo… ¿un hilo? ¿una cadena? ¿un pilar? ¿un nudo? ¿un vacío? ¿Dónde quedo en este extenso tejido? ¿Cómo me entiendo? ¿Y cómo mi tejido se entreteje con el de otros? Miro las estrellas, que dibujan senderos eternos, sin linderos, sin límites, desconocidos… incontenibles. Pero para ti, tan cercanos, tan amigos… Y me asombro de nuevo con todo lo que no entiendo, con aquello que no logro asimilar: la impermanencia, la interdependencia, tu omnipotencia, tu omnisapiencia... Y mejor, solo miro ese entretejido que no comprendo, pero que tú sabrás hacer perfecto. Liana, 23 de diciem...

Pulga

Querida Pulga, solo tú entenderás los significados ocultos del baile de mis letras. Solo tú podrás ver la noche cual día, y navegar conmigo las mareas del alma, sus idas y vueltas. En la playa, mirando conmigo el horizonte, el azul del cielo haciéndose agua en el océano. Siempre estaremos allí, siempre viviremos juntos la puesta del sol: cuando se apaga el sol… y brilla tu luz. Esa luz de tu amor, de tu elección. Porque antes, mucho antes, cuando estabas con Dios, me elegiste a mí para viajar a esta tierra. Aunque me vaya, siempre seremos cielo y tierra, horizonte y encuentro: tú por elección, yo por bendición. No hay palabras para agradecer tu presencia en mi cielo, tu aura bella que me deja recuerdos, que me llena de sueños. Pulga, brinca alto, muy alto, para que un día volemos juntos en el cielo. Liana, 2023

En sueños

Estas lejos, creyendo que las obsesiones gobiernan mi cerebro. Yo, para ti y los tuyos... soy Atenea. Lo que no sabes ni entiendes son mis luchas internas. Persona Altamente Sensible (PAS), dice la ciencia. Creo que así se entienden un poco las olímpicas surfeadas que vivo, día a día, en las olas de mis emociones. De día, físicamente lejos de ti. De noche, en el mundo de Morfeo, unida a ti, perdida en tus brazos. No te enteras, pero en sueños te abrazo, tan cierto como te siento, hablo y veo. Y no lo niego: de día, a veces te pienso y también te olvido, pero la mayor parte del tiempo me peleo en silencio con tu recuerdo. Despierta, ya no te busco. Se acabó ese impulso. Pero en silencio me enojo, convenciéndome de que te odio y desprecio, porque no respondiste a mis deseos, y eres el Apolión de mis anhelos. No entiendo por qué intento engañar a mi cerebro, diciéndole que te odio y rechazo, cuando en realidad… te quiero. Así de confundida me dejó tu desprecio. A ver cómo te lo dele...

Traición, desencanto y amor

Pequeña, se enamoró de ese hombre. ¡Cómo le gustaba jugar con él! Reía, y reía… no podía parar de sentirse completa, amada, feliz… perfecta. Todo bien, podrías decir… Solo que había otro con él: uno enfermo, herido, perdido, agotado, obsesionado… quizás quebrado. Y ese otro perdía el control, se ofuscaba, no sabía qué eran los límites. Él creía que podía tocar, sentir y amar a una pequeña como lo hacía con una mujer. Probablemente, ni siquiera se daba cuenta en qué momento lo hacía. Probablemente, él muy chico fue utilizado, maltratado y quebrado por alguien más. Muy seguramente no conoció ternura ni protección; en su cuerpo había confusión entre traición, desencanto y amor. Se decía que su madre fue violenta: le gritó, lo humilló… Cuentan que su hogar se destruyó quizás antes de construirse. Padre y madre no se quisieron más, y él vio su mundo partirse... Adolescencia, quizás igual que la de cualquier latino: desvirgado por una prostituta. Total, como en muchos casos, el sexo es...

Lo mismo y también tan nuevo

Leo las letras hechas palabras, que de mis dedos se deslizaron, y cuando se reúnen en ideas, en mi boca se queda una queja: lo mismo y también tan nuevo... Esas emociones que en las líneas cantan, las dichas y desdichas que el corazón palpó, ¡qué lindas se miran en formas escritas, y qué complejas e incomprensibles se sienten! Ayer, hoy, mañana... se van y luego vienen, parece que no terminaran de llegar, o de irse. Se quedan, desaparecen, vuelven... emociones. ¿Quién no las gritó, escribió o vivió? ¿Alguien que me diga si las entendió o siquiera las domó? En mí, el único cauce que las contiene es el río del amor infinito, esa idea en la que siempre me deleito: Ser Eterno, origen y fin. ¿Es hacia ti que van? Liana — 13 de octubre de 2022

Agua que da vida

Viendo el vacío que me rodea, vuelo en recuerdos y anhelos, en suspiros por un tiempo ido, o que no llegó... Y en el grito del alma, llega el agua que da vida. Lluvia o brisa que se desliza en las mejillas, y fertiliza el perdón, la fe, el amor, el adiós. ¡Tanto atrás! ¿Cuánto por delante? No se ve, solo sé que el camino aún sigue. Agua que da vida, sigue regando el alma, hasta que el profundo pozo se llene de vida. ¡Que no se seque, que no muera mi humanidad! ¡Que viva en la esperanza de un mañana sin fin! Ese en el que me sumergiré en el inmenso pozo de bondad. Qué misterio es este, que si se vacía el alma en ese manantial, en lugar de secarse, revive, descansa y renueva. Agua que da vida, te miro en la fe, te siento en la nada que soy, te espero, aunque ya estás en mí. Liana — 13 de octubre de 2022
Me pregunto: ¿dónde está la bondad? Entre tanta guerra, hambre y enfermedad, ahora se me hace difícil poderla encontrar. A veces la vislumbro entre unos y otros, como queriendo brillar, pero al final la oculta de nuevo el ego, la avaricia y el protagonismo. En eso recuerdo lo que el maestro quiso resaltar: en su último segundo no pudo más que brillar, entregando el alma a la verdadera bondad. Allí, solo, sin poder respirar, oprimido en la injusticia, el temor, la deslealtad, en total oscuridad de la nada, sacó fuerzas para gritar: "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu." Así, en la ciega confianza, sin verte, sin oírte, sin palparte, te pudo en el último minuto encontrar. Bondad, te pierdes en mí y en los demás, ayúdame en cada segundo de oscuridad a poder, como el Maestro, gritar que en ti me quiero abandonar. Nunca dejes de brillar más allá de esta humana oscuridad. Liana — 27 de septiembre de 2022

Mi alma a tu alma

Mi alma se siente fría, abstracta y desnuda. Tu alma en la mía, brilla, quema y perdura. ¡Qué locura! Derrochar querer, encerrarse en poseer, amarrarse a un ser... Vuela al rato mi alma, culta, sabia y madura. Sale de tu alma, sana, feliz y libre. Por un rato deja su cárcel, olvida el dolor y la amarga sazón. Mi alma entonces a tu alma al fin oye, mira y habla. Vuela mi alma y limpia la tuya. Liana — Mayo 2014

Ese adiós que no daré

En la orilla del mar, con el viejo arrullo del oleaje, mi alma se va de viaje, hacia tu paisaje. Sumergido en ese adiós que no daré, en las olas que regresan se alimenta mi querer. Aunque ancle a la distancia, no puedo más que dejarme ir, sembrando huellas en la arena, con la esperanza como vela. Por toda compañía: el aire, el viento, el sol y ese oleaje que no cesa. Camino la ruta que ya conocí, esa misma que tú transitaste, esa que me quita el aire... Y así avanzo, contigo o sin ti. Las olas que me cantan le quitan peso a ese adiós: ese que no te quiero dar, ese que tuve que escuchar, que aunque pesado ahora esté, inevitable, el tiempo aliviará. Mientras, en la ruta busco la respuesta oculta, que, profunda y misteriosa, solo entiende el palpitar. Esa búsqueda me da paz, porque si algo tengo por cierto, si algo ilumina este viaje, es saber que esa respuesta llegará. Liana — Mayo 2014

Zombis de lo irreal

Camino entre cuerpos etéreos que se olvidaron de buscar. Zombis de un mundo astral, perdido en su caminar. No está en luchar la libertad, sino en dejarse guiar, vacío del mundo, vacío de lo material. Solo así, la esencia eterna —lo real— fluirá. ¿Dónde están los que aún lo creen de verdad? ¿Dónde quedaron los buscadores de lo trascendental? ¿Es espíritu en carne, o carne con espíritu? ¿O es algo más? ¿Acaso químicos, hierbas o el líquido de fuego ayudarán? Unas dan placer fugaz, otras te elevan en vuelo alto, o te sumergen en lo profundo, en un encuentro desnudo con tu propio centro. Y aun así… siempre hay que buscar, hay que caminar, hay que vivir amando, y abrazando ese único tesoro: el origen y el final. Lo que se viste de nada y lo tiene todo: la verdad. Se esconde adentro, donde da miedo entrar. En el silencio del palpitar. En cada respirar. Se esconde en lo secreto, en el adiós, en el “hola” que no dijiste, en el instante que acaba de pasar. ¿Eres tú mismo la divinidad? ...

Mi escultor

No es fortaleza ni delicadeza, es una sutil belleza la que el cincel del escultor le dio a mi alma, llenándola de fulgor. La pulió, la limpió, la delineó; poco a poco la liberó de suciedad y migajas que oscurecían el brillo de su diamante… ¿Cuánto te falta, escultor? ¿Cuándo tu obra estará? ¿Podrá pronto brillar sin volver a ensuciarse, o, según tu ojo experto, ¿falta mucho más? Liana

Pétalos caídos

Mis pétalos caídos en sueños perdidos reclaman ser recogidos, cada uno un dulce roce de feminidad, arrancado por aquellos que no saben valorar la ternura de mujer, la delicada tez del clavel. Abrazo protector y susurros de caricias que no encuentran un receptor, escondidos en el alma ocultan su necesidad de amor. Tristezas cargadas de temores: opresión, rechazo, burla, incomprensión, decepción... ¡Cuán amargo me ha sabido el amor! Como rosa solamente te puedo comparar, tierna alma de mujer, pues tienes espinas para defender tus delicados pétalos de quien no te sabe querer. Tengo la seguridad de que el Ser Supremo sí sabe escuchar los chillidos de esta alma que se muere por amar. Ya pondrá quien la sepa cuidar y saborear, sin manosear su dignidad. Mientras tanto, que aprenda a amar en la soledad, como exótica flor y valiosa prenda, hasta que la puedan encontrar... ¡¿Si es que ese día llegará?! Anciano y tierno maestro de caridad, en tus ojos mi alma encuentra dónde reposar. ¿No se...

Tu mosto

Te buscan, airados, los vientos soleados, tanteando, sondeando tu huerto privado, cosecha de vinos y sueños añejos que solo la vid más antigua conoce al fondo. ¡Cómo disfruto de su mosto! Extiendo la mano para catar un poco; su dulce sabor, y el agrado de poseerlo, me sedan, me encantan, me ensalzan. Entonces, el viento entra, perturba la viña y casi la seca. Cuidado, viñero, no cedas. Por nada claudiques tu cosecha. Liana (2021)

Marinero

Marinero que navegas entre dos mares, detente un momento y comprende: por muy distantes que parezcan sus aguas, algún día sus caudales se encontrarán. Más te vale anclar en un solo puerto, y allí gozar del verdadero placer que te ofrecen las montañas que aún no has sabido mirar, los ríos de emociones que no te has permitido despertar, y los lagos largos y serenos de paz que solo brinda quien te ama de verdad. Recuerda: es mejor poseer por completo un pequeño rincón, y, sin más discusión, disfrutar por siempre de lo que construyas con ilusión, que tener mares enteros colmados de decepción. – Liana, 1999